“Escríbame solamente una vez a la semana, y de forma que reciba la carta el domingo. Es que no puedo soportar sus cartas diarias, no estoy en condiciones de soportarlas. Contesto, por ejemplo, a su carta y luego estoy en apariencia tan tranquilo en la cama, pero mi cuerpo entero se ve atravesado por palpitaciones y no tengo presente ninguna otra cosa excepto a usted. Cómo te pertenezco, no hay, realmente, ninguna otra posibilidad de expresarlo.”— Franz Kafka. Cartas a Felice. 1912.

